La niña me mira, se aleja, me observa con detenimiento y después me toca. Me abraza y me dice lo mucho que me quiere, me aprieta entre sus bracitos tiernos con demasiado afán, casi no me deja ni respirar, me gustaría hacer lo mismo y corresponderle con otro abrazo. ¿Pero cómo le explico que los perros no tenemos brazos?

Anuncios