Desde la aparición del primer hombre sapiens sapiens hasta ahora, en el mundo solo ha permanecido inalterable una cosa…la capacidad de hablar y de comunicarse. Las costumbres, los gobiernos, los años, las gentes han pasado, pero las ansias del hombre por comunicarse han permanecido inalterables, sin cambios de ningún tipo, lo único que ha variado es el idioma o el medio por el que comunicarse. Cuando le preguntáramos a un antropólogo cual es la virtud única que distingue al ser humano del resto del reino animal, es muy posible que te diga que el lenguaje, no como lenguaje básico y elemental, sino un lenguaje rico, fluido, creador.

He leído y oído mucho estos días en el movimiento del 15M, que se precisa de una revolución que cambie el sistema. Desde el levantamiento de los judíos en el Imperio Egipcio, pasando por la rebelión de los esclavos en Roma y terminando en la Revolución Francesa, hemos considerado que los cambios deben ser bruscos y tajantes, que cortar la cabeza de la bestia no aporta una libertad nueva y la posibilidad de crear un nuevo mundo. Esto podría ser cierto, pero en todos los casos había un nexo en común…un lider…y en todos los casos siempre han terminado igual…el poder establecido cambiaba de ropas, de modos y de caras, pero seguía siendo el mismo.

En este caso se quiere evitar un líder, se quiere trabajar desde la máxima horizontalidad posible, esto nos aporta la ventaja de que el movimiento no depende de la vida o decisión de una sola persona, si una cabeza se retira, quedan otras para sustituirla. ¿Inconvenientes?…lentitud, des-coordinación en ocasiones, amplitud de criterios que hay que unificar, con estas taras es obvio que una revolución al uso es imposible.

Es aquí donde surge otro tipo de revolución…la de ideología, la mental, la de las costumbres. Hace 30 años eran 4 hippies los que se quejaban de los mares y rios contaminados…ahora la población mundial aboga por el medio ambiente y está de acuerdo con las cuestiones ecológicas en mayor o menor medida.  Hace 150 años la mujer era alguien de segunda categoría sin voz ni voto, hace 300 el ser negro era condición de infrahumano, casi peor que un animal…todos estos cambios y muchos más no se han dado gracias a revoluciones, sino a la concienciación y lucha de la gente por convencer y hacer pensar a los demás con argumentos…esa es nuestra revolución.

No tenemos que tener prisa, debemos predicar con el ejemplo, ser una muestra viva de que otro mundo es posible, un mundo inteligente, lúcido, con criterio. Hubo un siglo de las luces, otro del capitalismo…creo que hemos empezado el siglo del dialogo. Asi que no tengáis prisa, vamos paso a paso, sin prisa pero sin pausa, demos una lección de lógica y sentido común a todos, conversemos y hagamos posible un mundo más justo para todos con el único arma de el dialogo…adelante, esta revolución ya es nuestra.

Anuncios