Imagen clara y concisa de lo que significa una catástrofe y los momentos de pánico y dolor vividos en Lorca

Un terremoto ha sacudido la localidad de Lorca, mueren personas y muchas otras resultan heridas, los edificios se agrietan y la gente tiene que vivir en campamentos improvisados, fuera de sus hogares, el dolor lo inunda todo.

Acuden los gobernantes a revisar la tragedia, José Luis Rodríguez Zapatero al frente, como presidente que es de este gobierno nuestro,  interesándose sobre los efectos del terremoto y sus consecuencias a posteriori en las gentes del pueblo, o al menos eso se le supone.

Entre los visitantes está también el líder del más importante partido de la oposición, un señor que no tiene ningún cargo dentro de la administración, ni poder de decisión en el gobierno, no deja de ser el representante de un grupo de parlamentarios. Pero el inefable Mariano Rajoy estima adecuado presentarse en Lorca con el fin de conocer de primera mano los efectos devastadores del seísmo, lo cual es de agradecer y podría considerar adecuado al ser el representante de una gran parte de los votantes y del pueblo español.

El resquemor surge cuando sale en las noticias que se han puesto en la ficha de Rajoy en Facebook una serie de fotos de su visita a Lorca, pero considero que puede ser una forma de mostrar la desgracia sucedida a través de un medio muy visitado.

El resquemor se convierte en hoguera cuando viendo las fotos (7 en total) me percato de que de todas ellas solo en una se muestra un muro derribado. El resto es la imagen de Mariano Rajoy paseándose en olor de multitudes, en todas ellas rodeado de niños.

Si fuera muy cándido o un poco ignorante pensaría que el señor Rajoy ha hecho bien en aparecer y dar su apoyo al pueblo de Lorca, informarse sobre la catástrofe y con los datos adquiridos de primera mano pedir una reunión urgente con el presidente del gobierno o con los ministros adecuados para dar una rápida salida a la crisis. Pero sospecho que eso no es lo que sucede.

Lo que creo es que el señor Rajoy ha seguido con la campaña política. Los hechos así me lo dicen y no hace falta ser muy listo para verlo.

PERO NO SE VAYAN TODAVÍA, QUE AHORA ME TOCA DARLES A LOS OTROS, ¡zassss!, en toda la boca.

Palabras del señor ministro o superministro o fistroministro Pérez Rubalcaba:

“El decreto ley contemplará ayudas de tipo personal de hasta 18.000 euros para las familias de los fallecidos y de los heridos graves que puedan resultar con incapacidad absoluta o permanente”.

¡OLE TUS COJONES, ALFREDO! Hasta 18.000 euros en ayudas a las familias de los fallecidos. ¡Ole! ¡Ole! ¡Ole! Por esa regla de tres Don Alfredo (le trato así porque este hombre debe ser como mínimo decano de la universidad de la demagogia política) me imagino que también dará esos 18.000 euros a las familias de los 306 muertos en el primer trimestre del año en las carreteras españolas.

¡Hostia, Don Alfredo! Mo me diga usted que esas ayudas son solo para los muertos de Lorca.¡Vaya por dios! ¡Qué desilusión! ¿Es porque son elecciones municipales? ¿Es porque es muy mediático y se han muerto muchos de golpe y en el mismo sitio o porque el PP le saca a su partido una ventaja en posibles votos de ciento y la madre?

En definitiva, unos y otros, más de lo mismo. Huelen una urna y les entra priapismo (erección permanente del miembro viril y en este caso también el  cerebral). ¿Seguís pensando en votar a estos dos partidos de caciques, demagógicos y chafarderos? No hay más ciego que el que no quiere ver, luego si os joden ya lo disfrutaréis.

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