Hace relativamente poco descubrí a este personaje, un hombre anciano y con cara de no haber roto un plato, con un sentido del humor irónico y socarrón. Un mago, pero ante todo y sobre todo un hombre de ciencia, una persona de 82 años que tiene mucho vivido y que, a pesar de querer encontrar el lado lógico a todo, nos enseña que eso no está reñido con ser feliz o tener sentido del humor.

He pensado mucho en el uso que se da a Internet y a la cantidad de información que navega por aquí y, la verdad, es un poco triste. La gente trata de llenar sus carencias, pero no selecciona la información, no la filtra, no la contrasta y termina creyendo lo primero que les cae en suerte sin ni siquiera meditar sobre si es lo real o no.

Ojalá en un futuro la gente esté dispuesta a robar 15 minutos de su tiempo diario a reflexionar sobre las cosas que lee y oye, en vez de dar todo por sentado.

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