Por una de esas casualidades de la vida, hace un rato llegó a mis manos un artículo sobre los europeos más sexies según las mujeres españolas, cayendo de cabeza en los tópicos, ya que el italiano gana por su carácter apasionado y romántico y su acento. No es que tenga dudas del acento, que es sonoro y agradable si nos atenemos al italiano estándar, pero aun con mis limitados conocimientos sobre el italiano y sus acentos os aseguro que no es lo mismo un Siciliano, un Milanés o un Romano, un abogado que un agricultor, un catedrático de universidad que un proxeneta barriobajero.

Después he seguido cotilleando sobre esto de las encuestas y resulta que en el Reino Unido los más sexies son los protagonistas de la saga Crepúsculo, como si no hubiera hombres más sexies en el planeta que ese atajo de vampiros paliduchos. En este caso llego a la conclusión de que la encuesta se ha realizado entre una turba fervorosa de adolescentes ultrahormonadas y no entre un grupo de mujeres con cerebro (ya se sabe que en el caso de muchos adolescentes el cerebro sube gradualmente con el tiempo desde sus ingles hasta la cabeza, aunque no en todas, ¡ojo! Algunas se quedan como están para los restos).

Fans de Cristiano Ronaldo en plena vorágine futbolera. Esto SÍ son fans y no las inglesas. Estoy por irme con ellas de gira.

Otro de esos top de los más guapos o sexies (en este caso como para cogerse los colgajos del escroto con un imperdible) es el que realiza Terra sobre los políticos y presidentes del mundo mundial. Un escozor me subió desde mi zona inguinal hasta la nuca al ver nombres como los del presidente ruso Dmitry Medvedev, Nicolás Sarkozy (cualquiera aguanta a Celia esta noche) o José Luis Rodríguez Zapatero.

¡Increible! Es que entran ganas de lanzarse a sus brazos y copular sin descanso hasta desfallecer. O eso o desfallecer también, pero de risa.

Lo más curioso de muchas de estas encuestas y tops ten es que muchas de las publicaciones no muestran sus fuentes, con lo cual llego a la conclusión de que las realiza la becaria gafapasta cabreada con el jefe y sin ningún tipo de vida sentimental o sexual, de ahí que su gusto sea pésimo (he puesto la becaria porque poner a un tío a hacer tops de hombres guapos es misión imposible. Su tamaño de pene y su masculinidad descenderían alarmantemente).

Otra curiosa es la de TripAdvisor, poniendo el artículo íntegro para más regodeo del respetable y, sobretodo, el mío.

Un 69% de los españoles encuestados por la comunidad de viajeros TripAdvisor afirma haber tenido alguna vez un ligue en verano y normalmente con otro turista (34%), aunque en la mayoría de los casos (65%) no duró el romance más allá de las vacaciones. Los españoles superan a la media europea, ya que un 65% afirmó haber tenido un ligue en esta época del año (bueno, hasta aquí vamos bien, más o menos, un poco inflada la cosa, pasable, pero aún puedo respirar).

Cerca de un 48% de los viajeros europeos afirma ser más romántico en vacaciones que durante el resto del año (yo no, yo soy más romántico después de una jornada de 8 a 12 horas de trabajo, con 5 bajo cero en la calle y con un montón de facturas nada más llegar a casa. Se me pone el corazón a mil y el alma en vilo).

Albañiles que tras una dura jornada de trabajo están dispuestos a una cita romántica. Véanse los ojitos del más cercano, rezuman pasión y galantería.

Para los españoles el acento más sexy lo tienen los italianos. Así lo afirma un 22% de los encuestados, seguido del acento francés, con un 16%, y del argentino, con un 15% de los votos (Tengo una vecina Argentina de 85 años que me pone como una moto de GP y un conocido italiano de 50, desdentado, a cuyos encantos es imposible resistirse cuando habla, si le entiendes algo, claro).

Y para los europeos encuestados el español es el tercer acento más sexy (10%) por detrás del francés (20%) y del italiano (19%) (eso es porque no se han dejado seducir por un labriego de esos de pelo en pecho, voz en grito y acento ininteligible, ¡¡mocetaaaa!!, que paice que t´as perdíoooo).

He puesto en Google "garrulo" y me ha salido esto, pero vistas las pintas del muchachote el término no va muy desencaminado. El chaval promete, le veo con el tractor tuneado en breve.

El acento menos sexy es el alemán, así lo dicen los españoles (47%), y para la media europea un 38%. El 2º acento menos sexy es el ruso (es lo que seguro que le dice Cristiano Ronaldo a su novia Irina Sheik, “no me susurres en ruso que si no, no me pones nada, nada, nada”).

Natalia Vodianova es una top model rusa que se pone muy triste, nadie la considera sexy cuando habla en ruso. ¡Pobrecilla! La veo tan acongojada en el sofa que yo igual me acerco y le dejo que me lo hable a mí. Todo sea por no verla tan deprimida -sacrificios que hace uno por el bien de los mas desfavorecidos. ¡Aysss...!-

¿Y dónde ir? ¿Cuáles son las ciudades más románticas? Según la encuesta los españoles están de acuerdo con el resto de europeos en que las ciudades más románticas son Venecia (29%) (cuando no huele el agua de los canales y no está repleta de gente), París (27%) (siempre y cuando no te salgas del centro histórico y no te acerques a una carretera atestada de coches) y Roma (7%) (mientras no se te caiga un trozo de ruina mal conservada o te mate la contaminación).

Preciosa instantánea romántica tomada por el fotógrafo Italiano Giuseppe Bellacqua titulada Tarde de romance en la plaza de San Marcos con el agua del mar hasta en el chichi. ¡VAFFANCULO!

Dentro de nuestras fronteras la ciudad más romántica es Granada (objetando las gitanas que piden la voluntad, ciertos barrios no recomendables y algún botellón estudiantil) que aparecía dentro del top ten de ciudades más románticas de Europa y que además recibió el premio Traveller Choice Destination 2010.

En resumen, que me hace gracia esto de las encuestas de lo más bello, romántico y sexy. Entra todo dentro de los tópicos más tópicos fruto de la influencia del cine y de ciertas revistas especializadas. A mi entender algunas de las ciudades más románticas del mundo son Lisboa, Córdoba o San Sebastian, por no poner muchas. Y es que, cuando la gente no sabe, habla por hablar y dice lo primero que les suena.

(Para poder hablar de algo hay que conocerlo con cierta profundidad. Lo demás son conjeturas sin sentido ni criterio).

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