¡¡YO NO SOY TONTO!! ...o sí, pero estoy forrado de millones.

Celia – Pues a mí que este tío me pone!!

Yo– ¿Quién?

C – El Silvio Berlusconi. Tiene un algo animal que me pone los pelos de las patas de punta.

Y – Bueno, un lado animal puede, pero plasticoso también. No hay más que verle la cara.

C – !Ya!, pero me gustan los hombres así de directos, que no te preguntan la edad que tienes.

Y – ¡Mujer…! No te la preguntaría ni por arriba ni por abajo. No le veo yo muy remilgado a la hora de hacerle ascos a ninguna, sea de la edad que sea.

C – Sí, sí, ya lo sé, pero es que tiene esa chulería innata que se les presupone a los italianos que me pone un montón.

Y – Ya, vamos, que te mojas en la bragas con solo una mirada suya… si llevases bragas, claro.

C – Da gracias que soy una pulga y es un amor imposible, pero si por mí fuese le sacaba el bótox a polvos.

Y – ¡Qué bruta eres, querida! Doy gracias de que no seas una mujer. – Se hace un silencio largo e incómodo.

C- Soy pulga, pero multiorgásmica, que no se te olvide. Estoy un poco harta de que siempre me hagas de menos por mi tamaño.

Y – Es cierto, eso no es importante, fíjate en Sarkozy.

C – ¡Ese también me pone!

Y – Joder Celia…

Dos estadistas de altura en plena conversación filosófica. Con gobernantes así yo duermo tranquilo

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