Naaaa, que los japoneses estos se quejan de vicio. Un terremoto de nada y se les caen las chozas. ¡Eso es porque no las hacen como en España! Tantas y tan juntas que no dejan que se caigan unas encima de las otras.

Luego un maremoto… ¡Bah! Aquí tenemos estudiado ese problema. Para eso construí mos torres de cemento en plena playa, así no pasa el agua, ni los bañistas, pero eso es un mal menor para evitar catástrofes.

Y ahora una central nuclear que no se puede refrigerar. Mira que se complican la vida…

Yo me imagino allí al ingeniero español, que se sacó la carrera en 8 años (tres fueron de Erasmus medio fumado en Amsterdam), dando las órdenes de turno al encargado japonés de la central: “¡Échale unos cubitos de hielo, coño, que tienes una gasolinera ahí al lado! Anda, compra tres bolsas, que a este paso se te va a derretir la central y vas a liar una del carajo. Ya te doy yo suelto para que vayas a pillarlo y de paso te traes unas tónicas y una botella de Larios (no esas mariconadas de Bombay Saphire o Tanqueray), que nos vamos a hacer unos Gyntonic que quitan el sentido”.

Mientras en España vamos a hacer pruebas en las centrales para ver su respuesta ante los desastres naturales. Ya no se habían hecho porque… bueno, no lo sé; algún despiste del gobierno, pero se van a hacer ahora por si acaso, no vaya a pasar alguna cosa de esas que les pasan a los japoneses y se nos joda la cosecha de rioja de este año, que el vino tinto radioactivo no se estila.

Como siempre demostramos ser un pueblo previsor, aunque aquí lo más peligroso que nos puede pasar es que un grupo de alemanes borrachos se pongan a saltar desde la cúpula hasta la piscina del reactor. Si luego les salen tres testículos que no se quejen, algo extra que se llevarán de España, aparte de la resaca.

Ejemplo de atroz mutación genética tras un desastre nuclear. Abstenerse personas sensibles y, sobretodo, sobretodo, cualquier menor de edad:

Pon el ratón encima de la foto y podrás captar su mensaje en todo su esplendor.

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