¡¡Yo no he sido mama!!…la culpa es de los masones y los sionistas.

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Una oscura sombra domina nuestras vidas, un secreto grupo de hombres desalmados y todopoderosos controlan nuestra existencia. Cada paso es medido para hacernos ver una realidad que no es cierta, creemos ser felices en un mundo que han creado ellos virtualmente. Se nota, se siente, la logia masónica y sionista está presente…¿o no?.

Yo personalmente, conozco muchas conspiraciones aterradoras, vease la de los hermanos para sacarle unos euros extras a mama para poder comprar unos caramelos, la vecina del quinto, que no accede a tener sexo con su marido si no le compra ese vestido tan cuco de Zara, las adolescentes que confabulan para conseguir que la Susi salga con el Jonathan…incluso más aterradoras. Cabe reseñar la del Carrefour, que nos ponen grandes letreros rojos con su oferta 3X2 para incitarnos, condicionarnos y lavarnos el cerebro (yo he comprado 200 botes de crema de cacao al ver uno de esos letreros). El mundo está lleno de conspiraciones, que tratan cada día de lavarnos el cerebro, de empujarnos a hacer lo que no queremos. Sospecho, con muchos datos que lo atesoran, que cuando una mujer se me acerca con intenciones de cohabitar en mi lecho, resulta ser un agente secreto de Durex, que busca que compre sus preservativos.

Ahora pensemos un poco con el cerebro y la lógica:

¿Creéis que al señor Emilio Botín y asociados, les hace falta montar conspiraciones?, ¿ocultarse dentro de un grupo ultra secreto?, ¿crear oscuros planes para dominar el mundo?…creo que no. Todos esos multimillonarios, que se reunen de vez en cuando, en secretas reuniones (no deben ser tan secretas si sale hasta en la prensa) con el objetivo de manejar los hilos del mundo, no necesitan de misterios, son ricos y están podridos de dinero, que pensemos mal de ellos se las trae al pairo.

Todos recordamos al más gilipollas de clase, el que iba de chulo y pijo, de saberlo todo y que nos amargaba la existencia en la secundaria, el guapo tras el que iban todas y que solo escogía a las más macizas de curso. Ahora, ese chuloputas, va en un Mercedes descapotable, con peluco Rolex, torda rubia cañón al lado y traje de Guchi, , su sola vista ya nos ofende, le seguimos despreciando como antaño, pero no le hace falta esconderse…está por encima y lo sabe.

Considerar que el mundo está regido por una serie de conspiraciones es más fruto de la incultura, que del sentido común.

El poderoso y rico no necesita de reuniones en sitios ocultos para llegar a ocultas tramas que dominen el mundo, con llamar por teléfono al presidente del BCE y decir – ¡¡oye Baldomero, sube el Euribor 1 punto, que quiero hacer más pasta!! – al resto de los mortales se nos ponen los cojones de corbata y con el nudo apretado a base de bien. Y no nos planteemos estupideces sobre lavados de cerebro, si la gente no se levanta contra este sistema, es simplemente porque está en la naturaleza humana, no a causa de misteriosos tratamientos o mensajes subliminales. Al igual que Nerón quemó Roma y los romanos no le mandaron a freir espárragos, tal como el Imperio Español estaba en una continua bancarrota y situación de hambruna, seguimos actuando desde el “virgencita, que me quede como estoy”.

Hay seres humanos con madera de líderes, de emprendedores, de dominadores…la inmensa mayoría son lacayos y no van a dejar de serlo, quizás un día la ciencia descubra el gen al respecto. Pero no es algo que sea extraño, ni pretendo sentar polémica, ya que no la hay, si miramos a nuestros primos hermanos, pero pasando por todo el espectro animal, sucede lo mismo. En los animales sociales, siempre hay un lider, un macho alfa, un guía más o menos válido, es la ley de la naturaleza y una forma de optimizar los recursos.

El sistema democrático no existe en el reino animal, es una gran ventaja que tenemos, podemos cambiar al macho alfa, sin necesidad de golpearnos el pecho como el gorila de montaña. Obviamente, si nos centramos en conspiraciones ocultas y misteriosos lobbys, nos libramos de tener que salir a la calle a quejarnos y recibir los palos de los antidisturbios, conspiramos desde internet, detras de un escritorio, desde el anonimato. Y si, que los gobiernos tienen secretos, al igual que nosotros, pero no suelen ser oscuras tramas para dominar el mundo y convertirlo en un gran hermano, a todos se les ve venir con solo ver las noticias, no hace falta tener información privilegiada para verlo.

Tenemos baja autoestima, nos consideramos inferiores, uno más del rebaño, por eso es fácil que una minoría nos controle y nos domine. Pero no porque sean más listos o tengan planes secretos para secar nuestras mentes, sino porque siempre es más fácil delegar en los demás y después echarles la culpa cuando la cosa va mal, que ser dueños de nuestro propio destino. Si no tomas decisiones, no puedes equivocarte, pensamiento absurdo a todas luces, ya que con el voto ya decidimos, pero aun no he oído a nadie en este país decir que la culpa fue suya por votar a los incompetentes y los corruptos…la culpa es siempre del otro, de ese contubernio judeo-masónico que nos controla…o de Rita la Cantaora, que mas da.

http://frasespoliticamenteincorrectas.blogspot.com/2012/03/internet-conspiranoica.html

“ME ASOMBRA INTERNET, EL PARANOICO DEL PASADO, ES AHORA EL ESCRITOR DE BLOGS SOBRE CONSPIRACIONES…Y ENCIMA TIENE MILES DE SEGUIDORES”

Nueva era

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¿Y quien te dice a ti que igual no funciona?...puedes probarlo, en el peor de los casos te mueres, pero igual hasta resulta, seguro que tiene más indice de éxito que la quimioterapia...

Últimamente, la cercanía del año 2000 y el advenimiento del 2012, han hecho resurgir los grupos acuñados de “la nueva era”, los cuales a mi entender, deberían empezar a ser considerados un problema de salud pública.

Términos como Reiki, reconexión o energía universal van calando en la mente de los adeptos. Normalmente estos adeptos, son personas que parten de situaciones complicadas emocional y sentimentalmente, carentes de confianza en si mismos y que buscan soluciones milagrosas y relativamente rápidas a problemas propios muy enraizados.

Estas creencias por norma general, conllevan varios problemas, a saber, creación de dogmas, encumbramiento de Gurús, explotación económica, desplazamiento de tratamientos medicinales válidos y contrastados, desestructuración familiar, etc. Un ejemplo sería la reconexión de Eric Pearl, una teoría de sanación, basada en argumentaciones no demostrables basadas en estudios de tres “expertos” y ninguno de renombre (muchos científicos creen en Dios y eso no les da la razón), que aboga por el cambio de era en 2012, la manipulación genética por un grupo de ¿pleyadianos? y que recomienda acudir a los seminarios a un módico precio de…648 euros…todo un ejemplo de bondad universal y cósmica.

Uno de los argumentos de los defensores de la nueva era es que se trata de una experiencia personal, difícil o imposible de demostrar, con lo cual la eficacia del método queda en una nebulosa.

Yo siempre pongo dos ejemplos muy plausibles y prácticos; si mañana yo digo que veo elefantes rosas volando en el cielo, alguien perteneciente a estas creencias no debería ni por asomo poner en duda mi opinión, ya que sus argumentaciones y las mías son igual de válidas, ambas están basadas en “mis” percepciones personales y no en ningún método demostrable científicamente. El problema de todo esto, es que si no nos basamos en el método científico, dejamos todo a los pies de la interpretación personal de cada uno, con lo cual, ¿quien es el indicado para decir si una persona tiene o no razón?, lo cual da pie a peligrosos razonamientos (yo mañana puedo opinar que el sexo con menores los hace más plenos, y nadie podría quitarme la razón, ya que sería mi percepción personal, no basada en ensayos y estudios clínicos y psicológicos).

El otro ejemplo es el de que en base a lo anterior, yo puedo decir que puedo sanar el cáncer, los dolores menstruales o la depresión mediante prácticas sexuales o una suculenta suma de dinero en mi cuenta. Personas necesitadas pueden acudir a mi y yo, aprovecharme de sus necesidades existenciales para sacar provecho, pero, ¿quien puede contradecirme?, ¿bajo que argumentación válida y medianamente objetiva pueden quitarme la razón?, si las personas de las que yo abuso dicen que se sienten mejor, ¿eso me da la razón en mis métodos?…en el fondo es una prolongación del efecto placebo, quien quiera sentirse mejor, se sentirá mejor.

Otro argumento es el de su base científica o apoyada en descubrimientos científicos actuales, pero descartando el método científico para su demostración, con lo cual a estas nuevas creencias se les considera pseudociencias.

La pregunta que yo me hago en este caso es…¿como puedo sustentar mi teoría en la ciencia y luego no aceptar el método científico para demostrar su veracidad?. No puedo hablar de energías universales, cuando el término energía es un término usado en el método científico y es demostrable. Si una persona dice que siente electricidad pasando por su pierna, debería ser demostrable poniéndole unos electrodos en dicho miembro y comprobando la carga de electrones, pero si no se demuestra mediante diferentes pruebas, quizás es que solo se le ha dormido el pie, ¿no?.

Muchos practicantes llegan a negar estas argumentaciones con dos teorías aún más disparatadas, una es la de la conspiración de la ciencia, que solo sirve a las multinacionales o poderes ocultos. Resulta obvio que son personas que no conocen a científicos o doctores, o tienen una visión parcial y sesgada de ese mundo. La ciencia es demostrable, la medicina también, que luego haya malas praxis o estafas no importa, siempre el método científico puede demostrar una teoría o tratamiento como falso o mal desarrollado. En el caso del Reiki, por ejemplo, ¿como queda demostrado si es efectivo o no?…no deja de ser un resultado que varía dependiendo de la percepción de la persona y no de la objetividad de las pruebas, ya que el Reiki, no supera el método científico.

La otra es la de poner en entredicho todo nivel de creencia ya de base, la estadística, la medicina, el método científico, la objetividad de los investigadores, en resumen, la teoría conspiratoria total. En base a eso, podemos dar por válidos la argumentación de un practicante del tarot, de un nazi o de un pederasta, todos pueden argumentar que el rechazo a sus ideas son fruto de una conspiración para evitar la verdad, “su verdad”, (y no estoy comparandolos, ¡ojo!).

Aún estoy por ver, algún estudio demostrado y verificado por varios centro de estudio independientes, como universidades públicas u hospitales, que den como demostrado el éxito de las terapias alternativas independientemente de la medicina tradicional. ¿Cuantas personas se curan del cáncer con la imposición de manos?, ¿en mayor número que con el efecto placebo?, si es así, espero que alguien me enseñe esos estudios, me daré por satisfecho y apoyaré ese tipo de prácticas y creencias.

Lo malo en el fondo, de estas creencias, es que apoyadas por personas cabales pueden aportar algo, pero al no tener base demostrable, pueden ser manipuladas por gente sin escrúpulos, creando sectas, sustituyendo a la medicina realmente efectiva y sobretodo y ante todo, abriendo una puerta a las teorías sin fundamento y menospreciando el método científico. Mucha gente echa la culpa de la situación actual a la ciencia y eso no es así, la culpa del mal uso de la ciencia es del hombre, el método científico es la única forma conocida y verificada de demostrar la veracidad de algo, crear teorías opuestas y mal fundamentadas es peligroso.

PD: Hace 500 años se quemaba a la gente en la hoguera en base a verdades empíricas y testimonios personales, nadie en Salem usó el método científico para comprobar si los allí acusados eran brujos o no, todo se basó en percepciones, vivencias e impresiones personales sin fundamentación científica ni demostrable, lo mismo puede decirse de los casos de brujería de Zugarramurdi y miles de ejemplos similares. Cuando apoyamos ideas y creencias sin fundamento científico, estamos dando alas y argumentos a ideas que pueden resultar muy peligrosas.

La niña

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La niña me mira, se aleja, me observa con detenimiento y después me toca. Me abraza y me dice lo mucho que me quiere, me aprieta entre sus bracitos tiernos con demasiado afán, casi no me deja ni respirar, me gustaría hacer lo mismo y corresponderle con otro abrazo. ¿Pero cómo le explico que los perros no tenemos brazos?

El títere

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Se acerca, me mira, me hace mover la mano derecha, la izquierda, girar la cabeza, colocarme bien la ropa para después irse y dejarme solo en este cubículo. Así, día tras día, en una rutina aplastante, siendo su títere, manejado a su antojo, como un muñeco de trapo, sin alma y sin futuro, viendo pasar los años sin poder evitarlo. ¡Qué duro es ser el reflejo del espejo!

¡¡¡Alerta!!!

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Me despierto sudoroso, el calor es insoportable, ni siquiera el aire acondicionado puede hacer milagros, los cristales de la ventana están casi ardiendo. Enciendo la televisión y me asustan los datos, las temperaturas suben, alerta naranja, alerta roja,¡alerta! ¡alerta! ¡alerta!

Temperaturas récord, el sol golpea con inusitada fuerza, está más activo que nunca, los rayos penetran en la piel achicharrándola, los árboles apenas pueden mantenerse con semejante calor. En resumen, lo que suele pasar en un verano cualquiera.

La piedra

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La miré, primero de reojo, luego ya frente a frente, le dirigí unas palabras, luego mis más candentes versos de amor, más tarde el sermón de la montaña, pero ella permaneció inalterable y fría, comprendí entonces que… una piedra no es una buena interlocutora.

Mi prepotencia y mis modos.

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Desde hace ya unas semanas, sobre todo a partir de mi implicación en el movimiento 15M, se me ha tachado de prepotente y de querer tener siempre la razón. Quiero en este escrito hacer una reflexión al respecto y dar, al menos, mi punto de vista y tratar de defenderme de tales acusaciones.

¿Creo saber de todo?
No, en absoluto. Al contrario, creo que sé de muy pocas cosas en concreto, abarco muchas disciplinas pero prácticamente en ninguna tengo un nivel de conocimientos suficiente como para considerarme un ilustrado en la materia. Si acaso tengo cierto nivelillo en la fotografía y en la psicología humana .

¿Por qué opino de todo?
Lo primero sería decir que no opino de todo y me remito a dos ejemplos reales de dos personas que conozco y que podrán verificar si es verdad o mentira. Adriana es profesora de inglés y periodista (editora de este blog) y yo nunca cuestiono nada respecto al inglés o a su edición de mi textos en este blog. Roi es número 1 en el ranking de Navarra de ajedrecistas. Jamás me he atrevido a comentar nada sobre ajedrez con él , si acaso alguna tontería sin calado. No me atrevería, ya que me siento un auténtico analfabeto al respecto. Solo opino de lo que sé o creo saber con cierta certeza. Si alguien se molestase en investigar sobre mis opiniones se darían cuenta de que no son ideas creadas en mi mente, sino normalmente conceptos que están documentados y analizados con anterioridad.

Entonces, cuando opino, ¿por qué lo hago con esa suficiencia?
Mientras la persona con quien departo no sepa demostrarme con argumentos empíricos lo que está defendiendo, yo no puedo bajarme de mis ideas. Un ejemplo consiste en preguntar/se ¿por qué?  Normalmente la gente no suele dar argumentos basados en hechos o datos empíricos, suelen basarse más en su percepción personal y no en lo que está demostrado. Admito que a veces me dejo llevar por el entusiasmo y me cuesta hacerme entender.

¿No puedes evitar defender tus ideas de una manera menos agresiva? 
En este caso me cuesta mucho hacerlo, partiendo de la base de que en muchos casos son detalles importantes y de profundo calado. El ejemplo sería el del niño que corre en dirección a la carretera a lo que el padre lo ve y le advierte “No vayas hacia la carretera”, pero el niño sigue y el padre vuelve a advertirle de manera más alterada “¡Que no te vayas hacia la carretera!”, a lo que el niño continúa sin hacer caso. En este instante el padre actúa por instinto y, corriendo, coge al niño gritando desaforadamente, con voz autoritaria y alterado, a la vez que asustado. Es cuando yo me altero también, cuando veo que la persona no escucha y se dirige a un precipicio sin hacerme caso.

¿No puedes dejar esa actitud paternalista?
¿Sinceramente? ¡Me cuesta horrores! Porque si algo o alguien me importa me preocupo por esa persona incluso más que por mí mismo y trato de advertirle de mil maneras. También he aprendido que no hay más ciego o sordo que el no quiere ver u oír, pero me cuesta no tratar de intervenir en las vidas de las personas que me importan, lo cual puede ser tomado como un ataque antes que como una ayuda, entristeciéndome aún más.

¿No puedo evitar hacer de adivino y darme cuenta de que cada persona es un mundo?
A esta pregunta respondería con otra: ¿cómo puede una empresa vender un producto a millones de personas si todos somos diferentes?Negar que los seres humanos, seamos de donde seamos, compartimos un porcentaje de rasgos en común, lo que nos hace poder ser catalogados, es como negar que la mayoría de las melenas de león se parecen. Son leones, por fuerza deben parecerse en prácticamente todo. Para los que niegan este hecho les diré que incluso existe una ciencia que estudia estos rasgos en común: la Sociología.

¿No te das cuenta de tu prepotencia?
Me doy cuenta de que no soy una persona segura, que tengo miedos y que muchas veces trato de imponer mi criterio porque lo considero el más adecuado. ¿Prepotente? No trato de subyugar a nadie. Si alguien no acepta mi opinión y termina haciendo lo que quiere no me ofendo, me preocupo, pero nunca trato a los demás como estúpidos, solo que a veces me ofende la incapacidad de ciertas personas para escuchar y aprender. Uno de los rasgos del prepotente es no aceptar la autocrítica, pero de todas las personas que conocemos, ¿cuántas la aceptan sin sentirse molestos? Yo me molesto como todos, pero las personas que me conocen saben que escucho, pienso y medito muy seriamente al respecto, intentando cambiar lo que puedo y en la medida que me es posible.

UN PREPOTENTE: No tiene capacidad para la autocrítica (yo sí, me cuesta como a todos oír verdades, pero la tengo, si no no escribiría esto, por ejemplo), porque no ha podido o no ha avanzado en su desarrollo psíquico. Necesita quedar por encima del resto (como ya he dicho antes, no me considero por encima de nadie en casi ningún aspecto), demostrando que es el más poderoso, se llega a creer que nunca falla (suelo fallar bastante en muchas cosas, en otras no tanto y cuando no fallo en algo lo digo. ¿Es eso ser prepotente?). No se conoce bien a sí mismo (me conozco mejor de lo que me gustaría y muchas veces no me gusta lo que veo), porque tiene una parte débil que no acepta que acaba poniendo todo lo que considera malo a los demás. No acepta la responsabilidad de sus errores porque se siente culpable de no llegar a ser perfecto (precisamente es uno de mis defectos, acepto demasiado mi responsabilidad, haciéndome responsable incluso de lo que no es culpa mía). Todo sentimiento de culpa hace bajar la autoestima (así tengo yo la mía algunos días, por los suelos). Se asusta de las diferencias y tiene rasgos misóginos, racistas y dictatoriales (nada más alejado de mi carácter, me gusta trabajar en equipo, aportando cada uno sus virtudes).

En resumen, tengo muchos fallos, unos modales que para muchos pueden resultar duros, una seguridad en ciertos temas que puede resultar molesta, pero nunca he pretendido hacer de la gente un grupo de seguidores de mis doctrinas. En el 15M quedó claro que no me gusta ser el líder de nada, solo dar mi punto de vista. Lo triste es que cuando das un punto de vista que no gusta y lo defiendes con seguridad, la gente se siente ofendida y te tachan de prepotente. No me considero más que nadie, pero sí me considero muy inteligente en algunos aspectos puntuales y si lo soy no veo porque no usar esos conocimientos para que la gente aprenda algo (¡ojalá la gente hiciera lo mismo conmigo!). Pero claro, vivimos en un mundo en el que cada cual mira tanto a su propio ombligo que al que da consejos de buena fe lo tachan de sabelotodo. Hoy en día a Buda o a Jesús les habrían tachado de prepotentes –¿quién eres tú para decirme cómo he de vivir la vida o cómo he de llegar al cielo?-, les dirían -y que nadie piense que me pongo a su altura-, que no están acostumbrados a escuchar con tanto ruido de fondo, solo escuchan a los que resaltan por algo, si no eres famoso por algo, tu voz no cuenta. Si Nadal, Gasol, Casillas, Messi o Alonso les recomiendan un coche, un banco, un reloj, unas zapatillas o unos seguros se lo compran; si lo digo yo, no tengo ni puta idea (estos son mis modos directos que tan poco gustan, pero es lo que siento).

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